Chapters (2)
—¡Tessa! —La voz grave de Noah se deja oír entonces por encima de la lluvia del exterior, y después
un trueno brama en el aire como un signo de exclamación.
Me seco la cara rápidamente y rezo para que se me trague la tierra antes de que entre aquí.
—¡Tessa! —grita de nuevo, esta vez con más fuerza, y sé que está justo fuera del invernadero.
Aprieto los dientes y espero que no vuelva a gritar su nombre porque, como la despierte, yo…
—¡Ah, gracias a Dios! ¡Debería haber imaginado que estaría aquí! —exclama al entrar en voz alta y
con cara de alivio.
—¿Quieres cerrar la puta boca? Acaba de quedarse dormida —susurro con aspereza, y observo la
figura durmiente de Tessa.
Él es la última persona que querría que me viera así, y sé que puede ver mis ojos rojos y los claros
signos de mi llanto en la rojez de mis mejillas.
Joder, creo que ni siquiera puedo odiar a este cabrón, porque está evitando mirarme adrede, para que
no me avergüence. Una parte de mí lo odia más por ello, por el hecho de que sea tan redomadamente
bueno.
—Ella… —Noah echa un vistazo al embarrado invernadero y luego vuelve a mirar a Tessa—.
Debería haber imaginado que estaría aquí. Siempre se escondía… —Se aparta el pelo de la frente y me
sorprende al dirigirse hacia la salida—. Estaré en casa —dice con aire cansado.
Después, con los hombros hundidos, sale sin ni siquiera cerrar la puerta de golpe.
CAPÍTULO 28
Tessa
Me ha estado incordiando durante la última hora, mirando al espejo, observando cómo me
maquillaba y me rizaba el pelo, manoseándome a la menor oportunidad.
—Tess, nena —refunfuña Hardin por segunda vez—. Te quiero, pero tienes que darte prisa o
llegaremos tarde a nuestra propia fiesta.
—Lo sé, pero es que quiero estar decente. Todo el mundo estará allí. —Le sonrío a modo de
disculpa, sabiendo que no le durará mucho el enfado y adorando en silencio la expresión de disgusto
dibujada en su rostro.
Me encanta cómo aparece ese hoyuelo en su mejilla derecha cuando frunce el ceño de ese modo tan
encantador y gruñón.
—¿Decente? Serás el centro de todas las miradas —protesta, claramente celoso.
—¿Qué se celebraba? —me aplico una fina capa de brillo en los labios.
No recuerdo qué es lo que está pasando, sólo sé que todo el mundo está muy emocionado, y que
vamos a llegar tarde si no termino de arreglarme pronto.
Los fuertes brazos de Hardin me envuelven, y de repente me acuerdo de lo que todos están
celebrando. Es algo tan terrible que el tubo de gloss se me cae a la pila y sofoco un grito justo cuando
Hardin susurra:
—El funeral de tu padre.
Me incorporo y, al verme abrazada a Hardin, me aparto rápidamente de él.
—¿Qué te pasa? ¿Qué ha pasado? —exclama.
Hardin está aquí, a mi lado, y nuestras piernas están entrelazadas. No debería haberme quedado