Back Amor infinito
Chapters (2)
  1. Aplicación serie AFTER
  2. Document Outline

Noah desaparece un momento mientras inspecciono los alrededores intentando ver a mi chica.

Cuando vuelve después de mirar de nuevo en su cuarto, trae su bolso en la mano. No lleva zapatos, ni

dinero, ni el teléfono. No puede haber ido muy lejos, sólo nos hemos peleado durante un minuto como

mucho. ¿Cómo he podido dejar que mi temperamento me distrajera de ella?

—Voy a buscarla por el barrio con el coche —dice Noah, y se saca las llaves del bolsillo de los

vaqueros y sale por la puerta.

Él tiene ventaja en esta ocasión. Se crio en esta calle; conoce la zona, y yo no. Miro en el salón y

después en la cocina. Me asomo por la ventana y me doy cuenta de que soy yo quien tiene la ventaja, no

él. Me sorprende que no se le haya ocurrido a él mismo. Puede que conozca este lugar, pero yo conozco

a mi Tessa, y sé perfectamente dónde está.

La lluvia sigue cayendo con fuerza cuando bajo los escalones del porche trasero a toda prisa y

atravieso el césped hasta el pequeño invernadero que hay en un rincón, oculto tras un grupo de árboles

sacudidos por el viento. La puerta de tela metálica está abierta, lo que confirma que mi instinto no se

equivocaba.

Encuentro a Tessa acurrucada en el suelo, con los vaqueros y sus pies descalzos llenos de barro.

Tiene las rodillas pegadas al pecho, y se cubre los oídos con manos temblorosas. Es desgarrador ver a

esta chica tan fuerte, mi chica, reducida a una sombra. El pequeño invernadero está plagado de macetas

secas. Es evidente que nadie ha entrado aquí desde que Tessa se fue de casa. Unas grietas en el techo

permiten que el agua se filtre en algunos puntos aquí y allá.

No digo nada, pero no quiero asustarla, y espero que oiga el chapoteo de mis botas contra el barro

que cubre el suelo. Cuando vuelvo a mirar, veo que no hay ningún suelo. Eso explica todo este barro. Le

aparto las manos de las orejas y me agacho para obligarla a mirarme a los ojos. Forcejea como un animal

acorralado. Me alejo un poco ante su reacción, pero no la suelto.

Las hunde en el barro y usa las piernas para darme patadas. En cuanto le libero las muñecas, se tapa

los oídos de nuevo y un horrible gimoteo escapa de sus labios carnosos.

—Necesito silencio —suplica meciéndose con lentitud hacia adelante y hacia atrás.

Tengo muchas cosas que decirle con la esperanza de que me escuche y deje de encerrarse en sí

misma, pero con sólo una mirada a sus ojos desesperados me quedo sin palabras.

Si lo que quiere es silencio, se lo concederé. Joder, en estos momentos le daré todo lo que quiera con

tal de que no me obligue a marcharme.

De modo que me aproximo más a ella y nos quedamos sentados en el suelo embarrado del viejo