Back Amor infinito
Chapters (2)
  1. Aplicación serie AFTER
  2. Document Outline

ejemplo a seguir, y quiero que sepas que mereces ser feliz y estar casado con el amor de tu vida, por muy

rápido que lo hayáis montado todo.

La gente se ríe de nuevo.

—Uno no sabe lo afortunado que es de poder pasar la vida con la otra mitad de su alma hasta que se

ve obligado a pasar la vida sin ella. —Bajo el micrófono y lo dejo sobre la mesa justo cuando veo un

reflejo dorado abriéndose paso rápidamente entre la multitud, y me apresuro a abandonar el escenario

para seguir a mi chica mientras los demás brindan por mi discurso.

Cuando por fin alcanzo a Tessa, está empujando la puerta del cuarto de baño de mujeres. Entra en él

y ni siquiera me molesto en mirar a mi alrededor antes de seguirla. Cuando llego hasta ella, está inclinada

sobre el mueble de baño, con las palmas apoyadas a ambos lados del lavabo de mármol.

Levanta la vista hacia el espejo, con los ojos rojos y las mejillas cubiertas de lágrimas, y se vuelve

para mirarme al ver que la he seguido.

—No tienes ningún derecho a hablar de nosotros así. De nuestras almas. —Termina la frase con un

sollozo.

—¿Por qué no?

—Porque… —No parece encontrar ninguna buena respuesta.

—¿Porque sabes que tengo razón? —la espoleo.

—Porque no puedes decir esas cosas en público así como así. No paras de hacerlo en tus entrevistas

también. —Pone los brazos en jarras.

—He estado intentando captar tu atención —replico aproximándome a ella.

Sus aletas nasales ondean y, por un momento, creo que va a dar una patada en el suelo.

—Me sacas de quicio. —Su voz se suaviza, y no puedo pasar por alto el modo en que me está

mirando en este momento.

—Claro, claro. —Alargo los brazos hacia ella—. Ven aquí —le suplico.

Ella obedece. Viene directa a mí, y la abrazo. Tenerla en mis brazos así me satisface más que

cualquier sesión de sexo que pudiéramos mantener. El simple hecho de tenerla de este modo, todavía

unida a mí de una forma que sólo nosotros dos entendemos, me convierte en el cabrón más feliz del

mundo.

—Te he echado mucho de menos —digo contra su pelo.

Sus manos ascienden hasta mis hombros. Me despoja de mi pesada chaqueta y deja caer la costosa

prenda al suelo.

—¿Estás segura? —Sostengo su precioso rostro entre mis manos.

—Contigo siempre estoy segura.

Noto su vulnerabilidad y el dulce alivio que siente al pegar la boca a la mía. Siento sus labios

temblorosos y su respiración lenta y profunda.

Demasiado pronto, me aparto y sus manos abandonan mi cinturón.

—Sólo voy a bloquear la puerta.

Doy gracias por el hecho de que siempre haya sillas en los lugares en los que se reúnen las mujeres, y

coloco dos de ellas contra la puerta para que nadie entre.

—¿En serio vamos a hacer esto? —pregunta Tessa, y yo me agacho para subirle el vestido largo hasta

la cintura.