Back Amor infinito
Chapters (2)
  1. Aplicación serie AFTER
  2. Document Outline

aquí, he descubierto que me entretiene muchísimo el modo en que balbucea y acaricia con los dedos la

cruz que lleva al cuello cada vez que estoy en la misma habitación que ella.

—Deja en paz a mi madre o te echo de casa —me advierte Noah en tono burlón, y tengo que

reprimir una carcajada.

Si no echara tanto de menos a Tessa, me reiría con este gilipollas.

—Vas a ir al funeral, ¿verdad? Puedes venir con nosotros si quieres; saldremos dentro de una hora —

me ofrece, y me paro por un momento.

Me encojo de hombros y tiro de un trozo del extremo inferior de mi escayola.

—No, no creo que sea buena idea.

—¿Por qué no? Lo has pagado tú. Eras su amigo, en cierto modo. Creo que deberías ir.

—Deja de hablar de ello, y recuerda lo que te dije sobre lo de ir pregonando que yo he puesto la pasta

—lo amenazo—. Es decir: ni se te ocurra hacerlo.

Noah pone sus estúpidos ojos azules en blanco y salgo de la habitación para torturar a su madre y

dejar de pensar durante un rato en la idea de que Zed esté en la misma casa que Tessa.

¿En qué estaría pensando cuando lo llamé?

CAPÍTULO 33

Hardin

No recuerdo cuándo fue la última vez que asistí a un funeral. Si me paro a pensarlo, estoy casi seguro

de que nunca he ido a ninguno.

Cuando murió mi abuela materna, simplemente no me apeteció ir. Tenía alcohol que beber y una

fiesta que no podía perderme por nada del mundo. Nunca tuve la necesidad de despedirme de una mujer

a la que apenas conocía. Lo único que sabía de aquella anciana era que no le importaba mucho mi

persona. No soportaba a mi madre, así que ¿por qué iba a pasar mi tiempo sentado en el banco de la

iglesia fingiendo estar apenado por una muerte que, en realidad, no me afectaba en absoluto?

Pero años después, aquí estoy, al fondo de una minúscula iglesia, lamentando la muerte del padre de

Tessa. Tessa, Carol, Zed y lo que parece ser media puta congregación se apiñan en las filas de delante.

Sólo yo y una anciana, que estoy bastante seguro de que no sabe ni dónde está, nos sentamos en un

banco vacío cerca de la pared trasera.

Zed está sentado a un lado de Tessa, y su madre al otro.

No me arrepiento de haberlo llamado… Bueno, sí, pero no puedo pasar por alto la chispa de luz que

parece haber revivido en ella desde que llegó hace unas horas. Sigue sin parecer mi Tessa, pero está en

proceso, y si ese capullo es la clave para que recupere esa luz, pues que así sea, joder.

La he cagado muchas veces en mi vida, muchas. Yo lo sé, y Tessa lo sabe; casi seguro que todos los

presentes en esta puta iglesia deben de saberlo gracias a su madre. Pero esto lo voy a hacer bien por ella.