Back The Acid House

El jefe de Deek, el experimentado supervisor Rab Logan, está de acuerdo. Es probable que Rab conozca a Deek mejor que ningún otro compañero de trabajo, y a Deek no le duelen prendas a la hora de atribuirle al adusto nativo de Leith la salvación de su carrera. Rab nos dijo: «Deek llegó aquí con la reputación de ser, digamos, un tanto difícil. Es muy individualista, todo lo contrario de un hombre de equipo, y solía irse al pub siempre que le daba la gana. Evidentemente, habiendo un porte a medio hacer, semejante falta de seriedad provocó cierto malestar entre los demás miembros del equipo. Las navajas salieron a relucir por primera y última vez, y desde entonces ha sido una gozada trabajar con Deek. No tengo palabras suficientes para alabarle.»

Deek no tiene reparo alguno en reconocer su deuda con el Svengali2 de las mudanzas, al contrario.

«Se lo debo todo a Rab. Hizo un aparte conmigo y me dijo que yo tenía lo que hacía falta para triunfar en el negocio de las mudanzas. La decisión era mía. En aquel en-

1.        Coronation y Street y Eastenders son dos famosos y longevos seriales de
la BBC, que transcurren en Manchester y Londres, respectivamente. (N. del T.)

2.        Svengali: persona que controla la mente de otra, generalmente con in
tenciones siniestras. Basado en un personaje de la novela de George Du Maurier
Trilby (1894). (N. del T.)

104

tonces yo era arrogante, y no escuchaba a nadie. Sin embargo, recuerdo aquel viaje a casa excepcionalmente horrendo y solitario en el autobús número seis el día en que Rab me dijo unas cuantas verdades como puños. Tiene la costumbre de afirmar lo evidente, cuando tú estás tan cerca que los árboles no te dejan ver el bosque. Después de que Rab Logan te haya puesto a caldo, te pones las pilas. La lección que aprendí de Rab aquel día fue importante. En cierto modo, el negocio de las mudanzas es como cualquier otro. En última instancia, vales tanto como tu último porte.»

Lo que Deek quiere a la larga, sin embargo, es la oportunidad de

«No hay nada que nos impida ir a Leith de vacaciones y tal», sugirió Victoria, desviando la atención de Madonna de la revista.

«Vacaciones…, vacaciones…», cantó Madonna.

«¡Sí! Podríamos ir al Clan», se extasió Kylie. «Imagínate la de pollas que habrá allí dentro. Saliendo por las putas paredes.» Entornó los ojos, frunció los labios y sopló con fuerza, sacudiendo la cabeza de un lado a otro.

«Jamás te servirían allí», dijo Kim con desdén.

«¿Sabes cuál es tu problema, Kim? Nunca piensas lo bas
tante positivamente, joder. Tenemos la pasta. No te nos que
des ahí sentada diciéndonos que no tienes tela», le regañó
Madonna.                                                                           i~”’”J”

«Nunca he dicho eso. Pero no es sólo cuestión de pasta…»

«Pues entonces. Podríamos ir a Leith. Nos lo pasaríamos dabuti, joder. Las mejores vacaciones de nuestra vida», le dijo Madonna, y a continuación siguió cantando. «Sería, sería tan bonito, vacaciones…»