No acababa de entender por qué le atraía John Biblia. Quizá se estuviese implicando en un caso antiguo para eludir otro: el caso Spaven. Aunque, no: era algo más complejo. John Biblia marcaba el final de los sesenta para Escocia y ponía una nota amarga en la transición de una década a otra. Para muchos era como si hubiese dado al traste con la poca paz y el bienestar que había alcanzado hasta entonces al norte. Rebus no deseaba que el siglo XX acabase igual. Quería ver a Johnny Biblia detenido. Pero en cierto modo su interés por el caso actual experimentaba una evolución y había comenzado a centrarse en el de John Biblia hasta desempolvar viejas hipótesis y gastar una fortuna en periódicos antiguos. Entre 1968 y 1969 él estaba en el Ejército, entrenándose para matar, y fue destinado a diversos lugares, Irlanda del Norte incluida. Era como si le hubieran arrebatado una porción de tiempo importante.
Por lo menos estaba vivo.
Llevó el vaso y la botella al cuarto de estar y se dejó caer en el sillón. No recordaba cuántos cadáveres había visto, pero, desde luego, seguía sin acostumbrarse. Recordó los comentarios que había oído sobre la primera autopsia de Bain, realizada por el forense Naismith, de Dundee, un cabronazo cruel por no decir más. Probablemente sabía que Bain era novato, y se dedicó a hacer barbaridades con el cadáver, como los chatarreros que desmontan coches, sacando las vísceras, serrándole el cráneo por la mitad y removiendo el reluciente cerebro con las manos, práctica desechada en la actualidad en prevención de la hepatitis C. Cuando Naismith comenzó a desollar los genitales Bain se desplomó como un saco. Aunque era justo reconocer que había aguantado sin amilanarse. Quizá pudieran trabajar juntos tras limar ciertas asperezas. Quizá.
Echó un vistazo a la calle por la ventana. El coche seguía aparcado en la línea amarilla. En uno de los pisos de enfrente había luz. Siempre brillaba una luz en alguna parte. Tomó un leve sorbo de whisky y se puso a escuchar el Black and Bine de los Stones. Influencias negras y de blues; no era lo mejor del grupo, pero tal vez el álbum más sosegado.
Alian Mitchison estaba en una cámara frigorífica de Cowgate. Había muerto atado a una silla y Rebus ignoraba el móvil. Al It's a Sin de los Pet Shop Boys le siguió Fool to Cry [ 3 ] de Glimmer Twins. En ciertos aspectos no había tanta diferencia entre el piso de Mitchison y el suyo: poco habitado y más refugio que hogar. Apuró el resto del vaso, se sirvió otro que también apuró, y se tapó hasta la barbilla con el edredón que había en el suelo.
Otro día más.
Despertó horas más tarde, se levantó y fue al baño. Se duchó, se afeitó y se cambió de ropa. Había soñado con Johnny Biblia, mezclándolo todo con John Biblia. Policías de uniforme ajustado, corbata negra estrecha, camisa blanca de nailon brillante y sombrero de jubilado. 1968: primera víctima de John Biblia. Para Rebus significaba el Astral Weeks de Van Morrison. 1969: víctimas dos y tres; el Let It Bleed de Rolling Stones. Orden de búsqueda y captura hasta 1970, año en que él planeaba acudir al festival de la isla de Wight y no pudo, aunque ya por entonces John Biblia se había esfumado... Esperaba que Johnny Biblia se fuera a hacer puñetas y reventara.