Chapters (2)
al suelo. Ya me estoy hartando de sus gilipolleces.
—¡Caray! Landon es un nombre muy sexi; ¿eres estadounidense? Me encantan los hombres
americanos…
Sin ninguna delicadeza, le quito el móvil de las manos y me lo pego a la oreja.
—¿Qué coño quieres, Landon? ¿No crees que si quisiera hablar contigo ya te habría contestado a las
últimas…, qué sé yo, treinta putas llamadas? —ladro.
—¿Sabes qué, Hardin? —Su voz es tan áspera como la mía—. Vete a la mierda. Eres un capullo
egoísta, y no sé en qué estaba pensando para llamarte. Tessa superará esto sin ti, como siempre.
La línea se corta.
«¿Superar qué?» ¿De qué cojones está hablando? ¿De verdad quiero saberlo?
¿A quién quiero engañar? Por supuesto que quiero. Lo llamo inmediatamente, me abro paso a través
de un par de personas y salgo al rellano vacío para tener algo de privacidad. El pánico se apodera de mí y
mi mente perjudicada imagina el peor de los escenarios. Cuando Janine aparece en el descansillo con
claras intenciones de cotillear, me dirijo al coche de alquiler que aún tengo en mi poder.
—¿Qué? —me espeta Landon.
—¿De qué estás hablando? ¿Qué ha pasado? —«Ella está bien, ¿verdad? Tiene que estarlo»—.
Landon, dime que Tessa se encuentra bien. —No tengo paciencia para su silencio.
—Es Richard. Ha muerto.
No sé qué esperaba oír, pero eso desde luego que no. A pesar de mi estado, lo siento. Siento una
punzada de dolor en mi interior por la pérdida, y lo detesto. No debería sentir esto, apenas conocía a ese
yon… hombre.
—¿Dónde está Tessa?
Ésa es la razón por la que Landon ha estado llamándome sin parar. No era para echarme un sermón
por dejar a Tessa, sino para informarme de que su padre ha muerto.
—Está aquí, en casa, pero su madre viene de camino para recogerla. Está en estado de shock, creo;
no ha dicho nada desde que lo encontró.
La última parte de la frase me deja impactado y me agarro del pecho.
—¡Joder! ¿Lo encontró ella?
—Sí. —La voz de Landon se quiebra al final, y sé que está llorando.
No me molesta, como de costumbre.
—¡Mierda! —«¿Por qué ha tenido que pasar esto? ¿Cómo ha podido pasarle esto justo después de
que yo la alejase de mí?»—. ¿Dónde estaba ella, dónde estaba su cuerpo?
—En tu apartamento. Fue allí para recoger lo que le quedaba y para dejar tu coche.
Por supuesto. Incluso después de cómo la traté, es lo bastante considerada como para pensar en mi
coche.
Pronuncio las palabras que quiero y a la vez no quiero pronunciar:
—Déjame hablar con ella. —Durante todos estos días he deseado oír su voz, y he tocado fondo.