Chapters (2)
Eso es exactamente lo que representa ese lugar, y lo fue desde el primer momento en que lo pisé. Las
estanterías de libros y la pared de ladrillo enmascaraban el mal que reside allí, oculto tras los preciosos
detalles. Todos los males de mi vida parecen conducirme de nuevo a ese apartamento. Si nunca hubiera
cruzado el umbral de esa puerta, todavía lo tendría todo.
Conservaría mi virginidad, no se la habría entregado a un hombre que no pudo amarme lo suficiente
como para seguir junto a mí.
Conservaría a mi madre; no es gran cosa, pero es la única familia que me queda.
Aún tendría un sitio donde vivir, y jamás me habría reencontrado con mi padre para acabar hallando
su cuerpo sin vida en el suelo del cuarto de baño poco tiempo después.
Soy perfectamente consciente del oscuro lugar al que mis pensamientos me están arrastrando, pero no
me quedan fuerzas para seguir luchando. He estado luchando por algo, por lo que pensaba que lo era
todo, durante demasiado tiempo, y ya no puedo continuar haciéndolo.
—¿Ha dormido un poco? —pregunta Ken en voz baja y cautelosa.
Ya ha salido el sol, y no encuentro la respuesta a la pregunta de Ken. ¿He dormido? No recuerdo
haberme quedado dormida, ni despertarme, pero no es posible que haya pasado toda una noche entera
mirando esta pared vacía.
—No lo sé, no se ha movido mucho desde anoche. —La tristeza que desprende la voz de mi mejor
amigo es profunda y dolorosa.
—Su madre ha vuelto a llamar hace una hora. ¿Sabes algo de Hardin?
Oír el nombre que ha salido de la boca de Ken me habría matado si ya no estuviera muerta.
—No, no responde a mis llamadas, y he llamado al número de Trish que me diste, pero ella tampoco
lo coge. Creo que aún siguen de luna de miel. No sé qué hacer, está tan…
—Lo sé. —Ken suspira—. Sólo necesita tiempo; esto debe de haber sido muy traumático para ella.
Todavía no entiendo qué demonios ha podido pasar y por qué nadie me informó de que había dejado el
centro. Les di órdenes estrictas y una buena cantidad de dinero para que me llamaran si sucedía algo.
Quiero decirles a Ken y a Landon que dejen de culparse por los errores de mi padre. Si hay que
culpar a alguien, ese alguien soy yo. No debería haber ido a Londres. Debería haber estado ahí para
vigilarlo. Pero estaba en la otra punta del mundo, enfrentándome a otra pérdida, mientras Richard Young
luchaba y perdía la batalla contra sus propios demonios, completamente solo.
La voz de Karen me despierta, o me saca de mi trance. O lo que demonios sea esto.