Back Amor infinito Save as PDF

debajo como de costumbre. La chica es ajena a la tensión y está concentrada en el porro que acaba de

quitarle a Hardin de los labios. Es más, me sonríe, y es una sonrisa claramente intoxicada.

Me quedo callada, sorprendida de imaginar incluso que conozco a la persona que tengo delante. No

creo que pudiera hablar ni aunque quisiera. Sé que Hardin está en un momento oscuro, pero verlo así,

colocado y borracho, y con otra chica, es demasiado para mí. Sí, es demasiado, y lo único que se me

ocurre es alejarme lo máximo posible.

—Me tomaré eso como un sí. —Mark se ríe y le quita a Hardin la botella de la mano.

Él tampoco ha dicho nada todavía. Se limita a observarme como si fuera un fantasma, como si ya

fuera un recuerdo olvidado que nunca esperaba volver a rememorar.

Doy media vuelta y me abro paso a través de la gente que se interpone en mi camino de salida de este

infierno. Tras descender un tramo de escalones, me apoyo contra la pared y me deslizo hasta el suelo sin

aliento. Me zumban los oídos y siento cómo cae sobre mí el peso de los últimos cinco minutos. No sé

cómo voy a conseguir salir de este edificio.

Escucho en vano, esperando oír el sonido de unas botas contra los escalones de acero, y cada minuto

que pasa en silencio se me hace más largo que el anterior. Ni siquiera ha venido detrás de mí. Ha dejado

que lo vea así y no se ha molestado en seguirme para darme una explicación.

No tengo más lágrimas que darle, hoy no; pero resulta que llorar sin lágrimas es mucho más doloroso

que con ellas, y es algo imposible de controlar. Después de todo, de todas las peleas, de todas las risas, de

todo el tiempo que hemos pasado juntos, ¿así es como decide terminar nuestra relación? ¿Así es como

me aparta de su vida? ¿Tan poco me respeta que se ha colocado y ha dejado que esa chica lo toque y

lleve su ropa después de hacer Dios sabe qué con ella?

Ni siquiera puedo permitirme pensar eso, porque de lo contrario acabará conmigo. Sé lo que he visto,

pero saberlo y aceptarlo son dos cosas muy distintas.

Se me da bien excusar su comportamiento. He logrado dominar esa habilidad durante los largos meses

que ha durado nuestra relación, y he sido exageradamente fiel a esas excusas. Pero ahora no hay excusa

que valga. Ni siquiera el dolor que Hardin siente por la traición de su madre y de Christian le dan derecho

a hacerme daño de esta manera. Yo no le he hecho nada para merecer lo que me está haciendo ahora

mismo. Mi único error ha sido intentar estar ahí para él y aguantar que pague injustamente su rabia

conmigo durante demasiado tiempo.

La humillación y el dolor se van transformando en ira cuanto más tiempo paso en esta escalera vacía.

Es una ira pesada, densa e insoportable, y estoy harta de excusarlo. Estoy harta de permitir que me joda