Tessa vivía en él. Las encimeras nunca estaban repletas de cajas viejas de pizza, y en las mesas no había
botellas de cerveza ni cachimbas. Joder, estoy reculando, y lo sé.
Hablando de cachimbas, ni siquiera tengo que mirar hacia Mark y James para saber qué están
haciendo en este momento. Oigo el burbujeo en la pipa de agua, y después percibo que el característico
olor a hierba inunda el lugar.
Soy masoquista, soy consciente de ello, así que saco el móvil de mi bolsillo y lo enciendo. La foto que
tengo de fondo de pantalla es mi nueva favorita de Tess. Al menos, por ahora. Mi favorita cambia todas

las putas semanas, pero ésta es perfecta de cojones. Tiene el pelo rubio y suelto, y le cae por encima de
los hombros, y la luz se refleja en ella y la hace resplandecer. Una sonrisa sincera ilumina toda su cara y
tiene los ojos entornados y la nariz arrugada de un modo absolutamente adorable. Se estaba riendo de mí,
y regañándome por haberle dado una palmada en el culo delante de Kimberly, y yo le saqué la foto justo
cuando ella se echó a reír después de que le susurrase la infinidad de cosas peores que podría hacerle
delante de su insufrible amiga.
Vuelvo al salón, y James me quita el teléfono de la mano.
—¡Dame un poco de lo que sea que te estés tomando!
Lo recupero al instante antes de que llegue a ver la foto.
—Vale, vale… —se burla James de mí mientras cambio el fondo.
Será mejor no darles pie a estos cabrones.
—He invitado a Janine —dice Mark, y se echa unas risas con James.
—No sé de qué os reís. —Señalo a Mark y añado—: Es tu hermana. —Después señalo a James—: Y
tú también te la tiraste.
Pero esto no es nada nuevo; la hermana de Mark es famosa por haberse follado a todos y cada uno
de los amigos de su hermanito.
—¡Vete a la mierda, tío! —James da otra calada a la cachimba y me la pasa.
Tessa me mataría. Estaría muy decepcionada conmigo; no aprobaría que bebiera, y mucho menos
que fumara hierba.
—Fuma o pásala —me apremia Mark.
—Si Janine va a venir, la necesitarás. Sigue estando buena de cojones —me dice James.
Mark lo fulmina con la mirada y yo me echo a reír.
Pasamos así las horas, fumando, recordando, bebiendo, recordando, fumando, y, sin darme cuenta, el
lugar se llena de gente, incluida la chica en cuestión.
CAPÍTULO 13
Tessa
Puede que no me quede mucho, pero aún tengo algo de orgullo, y preferiría enfrentarme a Hardin
sola y mantener esta conversación cara a cara. Sé exactamente qué va a hacer. Va a decirme que soy
demasiado buena para él y que él no me hace ningún bien. Me dirá algo que me dolerá, y yo intentaré
convencerlo de lo contrario.
Sé que Kimberly debe de pensar que soy una boba por ir a buscarlo después de su frío rechazo, pero