Chapters (2)
—¿Ya tenéis fecha? —me preguntó por tercera vez esa semana.
Me encantaba que mi madre, David y su hija vinieran a visitarnos, pero me sacaba de mis casillas su
nueva obsesión: mi boda con Hardin o, más bien, que no hubiera boda a la vista.
—Mamá —le advertí.
Podía tolerar que me arreglara, incluso había dejado que esa mañana eligiera qué complementos iba a
ponerme, pero no iba a aguantar que me sacara el tema de nuevo.
Levantó las manos en gesto de paz y sonrió.
—Está bien.
Aceptó la derrota con facilidad y supe que tramaba algo cuando me besó en la mejilla. La seguí fuera
del servicio y el enfado se me pasó en cuanto vi a Hardin apoyado contra la pared. Se estaba apartando el
pelo de la cara, y se recogía hacia atrás los largos mechones con una goma. Me encantaba que llevara el
pelo largo. Mi madre arrugó la nariz al verlo hacerse un moño y yo me eché a reír como una niña
traviesa.
—Le estaba preguntando a Tessa si ya teníais fecha para la posible boda —dijo mi madre mientras él
me rodeaba la cintura con el brazo y hundía la cara en mi cuello. Sentí su aliento contra mi piel mientras
se reía.
—Eso querría saber yo también —le dijo levantando la cabeza—. Pero ya sabes lo cabezota que es tu
hija.
Mi madre asintió, y yo me sentí orgullosa y a la vez molesta porque se estaban aliando en mi contra.
—Lo sé. Se le ha pegado de ti —lo acusó ella.
David le cogió entonces la mano y se la llevó a los labios.
—Dejadla en paz —intervino—. Acaba de graduarse, vamos a darle tiempo.
Le sonreí agradecida y él me guiñó un ojo y volvió a besarle la mano a mi madre. Era muy cariñoso
con ella, cosa que yo apreciaba mucho.
Dos años después
Hardin
Llevábamos más de un año intentando quedarnos embarazados. Tessa era consciente de que las
probabilidades estaban en nuestra contra, como siempre, pero no perdíamos la esperanza. No la perdimos
con los tratamientos de fertilidad ni el calendario de ovulaciones. Follábamos y follábamos y hacíamos el
amor sin parar cada vez que teníamos ocasión. Tessa probó los remedios más absurdos, y me hizo beber
una pócima dulce y amarga que decía que le había funcionado al marido de una amiga.
Landon y su mujer iban a tener un bebé dentro de tres meses e íbamos a ser los padrinos de la
pequeña Addelyn Rose. Le enjugué las lágrimas a Tessa mientras preparaba la fiesta prenatal para su
mejor amigo y fingí que no nos daba ninguna pena mientras ayudábamos a pintar la habitación de Addy.