Back Amor infinito
Chapters (2)
  1. Aplicación serie AFTER
  2. Document Outline

última jeringuilla en la vena. Sé que era un adicto, y que sólo hacía algo que ya llevaba años haciendo,

pero continúo sin poder entender qué lo llevó a hacer algo como esto, sabiendo lo peligroso que es.

Estos últimos tres días, desde que vi a Hardin, he empezado a recuperar la cordura. Sin embargo, no

del todo, y una parte de mí sigue aterrada al pensar que jamás volveré a ser la misma.

Él ha dormido en casa de los Porter las últimas tres noches. La verdad es que para mí ha sido toda

una sorpresa, y supongo que para el señor y la señora Porter también. No creo que se hayan relacionado

mucho con nadie que no sea miembro del club de campo local. Me habría encantado ver la expresión de

la señora Porter al ver a Noah llegar con Hardin a casa para quedarse con ellos. No me imagino a Hardin

y a Noah llevándose bien. Bueno, no me los imagino llevándose, simplemente, así que sé lo mucho que

debió de dolerle a Hardin mi rechazo si estuvo dispuesto a aceptar la hospitalidad de Noah.

El pesado peso de mi dolor sigue ahí, oculto aún tras la barrera de la nada. Siento cómo empuja la

pared, intentando desesperadamente acabar conmigo y llevarme al límite. Al ver a Hardin llorar, me

aterraba la idea de que el dolor ganara la batalla, pero afortunadamente ha sido todo lo contrario.

Se me hace raro pensar que está tan cerca de esta casa y que no ha intentado pasarse por aquí.

Necesito espacio, y a Hardin no se le da muy bien concedérmelo. Aunque en realidad nunca lo he querido

antes. No como ahora. Oigo unos golpes en la puerta. Me apresuro a ajustarme las medias negras y me

miro en el espejo por última vez.

Me acerco un poco más para examinarme los ojos. Hay algo distinto en ellos que no sé muy bien

cómo describir… Parecen ¿más severos? ¿Más tristes? No estoy segura, pero combinan con la patética

sonrisa que intento poner. Si no estuviera medio loca, me preocuparía más por este cambio en mi aspecto.

—¡Theresa! —grita mi madre con fastidio justo cuando salgo al pasillo.

Por su tono de voz, esperaba ver a Hardin fuera. Me ha dado el espacio que le pedí, pero imaginaba

que vendría hoy, el día del funeral de mi padre. Sin embargo, cuando giro la esquina, me quedo

paralizada. Para mi agradable sorpresa, quien está en la puerta no es otro que Zed.

Me mira a los ojos y parece inseguro, pero cuando mis labios se transforman en una sonrisa, él

esboza otra de oreja a oreja, esa que tanto me gusta, ésa en la que su lengua aparece entre los dientes y

hace que sus ojos brillen.

Lo invito a pasar.

—¿Qué haces aquí? —pregunto justo cuando rodeo su cuello con los brazos.

Me abraza, con demasiada fuerza, y yo me pongo a toser exageradamente antes de que me suelte.

Sonríe.